domingo, 19 de noviembre de 2017

Los lagos Finger y las cataratas del Niágara (III). Tercera etapa: las cataratas del Niágara




Tercera etapa: las cataratas del Niágara 

Sábado 30 de septiembre de 2017


El sábado por la mañana nos despertamos emocionados. Por fin llegó el momento con el que tanto habíamos soñado durante nuestro viaje. Las legendarias cataratas del Niágara nos aguardaban y disponíamos de un día entero para descubrirlas 🙆

Además, parecía que la suerte nos sonreía ya que, aunque se supone que el desayuno no estaba incluido en el precio de la habitación, en la recepción del Motel Cadillac nos aguardaba una mesa con bollería, café y otras bebidas calientes. Con un "muffin" y un café nosotros nos damos por "desayunados", así que, tras realizar el check out, no perdimos más tiempo y nos encaminamos al parque de la Reina Victoria, donde comienza la avenida panorámica conocida como "Niagara Parkway".

Mientras nos dirigíamos hacia nuestro objetivo no dejamos de sorprendernos con lo rara que resulta esta ciudad. La mayor parte de la gente lo considera un sitio hortera y es muy crítica con el hecho de que un entorno natural tan precioso como es el de las cataratas se vea enturbiado por la presencia de edificaciones grotescas entre las que se encuentran hoteles gigantescos,  vulgares atracciones de feria, decadentes casinos y los típicos restaurantes de comida rápida que todos conocemos. Todo ello le ha valido a Niagara Falls el despectivo apodo de "Mini Las Vegas" por parte de sus detractores, quienes recomiendan que, una vez hayas visto las cataratas, huyas apresuradamente del lugar sin volver la vista atrás 😷 😷 😷

No voy a negar lo evidente. Niagara Falls es una ciudad hortera (MUY hortera) pero tanto Abel como yo coincidimos en que ello la dota de cierto encanto y la convierte, al fin y al cabo, en un lugar único en el mundo. Ciertamente queda el trasfondo ético relativo a la sobreexplotación de la naturaleza por parte del ser humano para sus fines puramente económicos, lo cual resulta indiscutiblemente triste y censurable, pero mentiría si no reconociera que lo pasamos bien durante nuestro breve paseo por "Mini Las Vegas".


¿En qué otro lugar del mundo podrías encontrarte 
una cabeza de  Frankenstein gigante 
comiéndose una whopper?
 Parece mentira que a solo unos pasos de este
batiburrillo tan chabacano se encuentre una 
de las grandes maravillas de la naturaleza


Desde Victoria Ave bajamos por Clifton Hill (epicentro del horterismo absoluto del lugar) hacia el parque de la Reina Victoria donde, como os decía, comenzamos nuestro paseo panorámico por Niagara Parkway, quedándonos más y más impresionados a medida que avanzábamos en nuestro recorrido.

Aunque cuando hablamos de las cataratas del Niágara parece que nos referimos a una solamente, en realidad son tres las cascadas que reciben esta denominación y el lado canadiense es el único desde el que se pueden contemplar todas ellas en su plenitud. Por un lado, tendríamos las conocidas como cataratas "americanas" (American Falls) y la cascada del "velo de novia" (Bridal Veil Falls); y por otro, las imponentes y sensacionales cataratas "herradura de caballo" (Horseshoe Falls); éstas últimas también conocidas como las "cataratas canadienses".

Resultaba imposible despegar los ojos (y nuestras cámaras) de estas tres joyas...

American Falls y Bridal Veil Falls

Horseshoe Falls
 Las espectaculares cataratas del Niágara
(3 por el precio de 1)

Después de sacar un millón de fotografías finalizamos nuestro paseo justo al lado de las cataratas "herradura de caballo" en el centro de visitantes de Table Rock. Se nos había hecho algo tarde y teníamos bastante hambre, así que nos decidimos a comer en el restaurante Elements que se encuentra en su interior y desde el que pudimos disfrutar de unas privilegiadas vistas sobre las Horseshoe Falls. La comida estaba bastante buena aunque el precio era bastante caro (¡20 dólares por una hamburguesa vegana!😱). Es evidente que pagas el sitio, pero creo que merece la pena darse este pequeño lujo y vivir esta experiencia única.

¡Como reyes!


Después de comer y de hacer una pequeña incursión en la tienda de regalos (donde compramos unos calcetines la mar de monos para la peque😍), comenzamos nuestro camino a la inversa desde Table Rock hasta el embarcadero del Hornblower Niagara Cruises. Nuestra idea era coger uno de sus barcos para acercarnos a las cataratas y contemplarlas desde otra perspectiva. Estos cruceros también salen desde la zona americana (con otra marca: www.maidofthemist.com) y son una de las principales atracciones del lugar.

Además de los cruceros existen otras atracciones en torno a las cataratas tales como la Skylon Tower (Canadá), Cave of the winds (EEUU), Journey behind the falls (Canadá) o la tirolina de Mistrider Zipline (Canadá) por mencionar algunas de las más populares. Hay pases especiales si se tiene interés en realizar varias atracciones (ojo!muchas de las más "guays" no están incluidas en los pases). Para más información podéis pinchar el link sobre el Discovery Pass (EEUU) o sobre las distintas modalidades del Niagara Falls Adventure Pass (Canadá). Que yo sepa, por el momento no se les ha ocurrido (o no han podido) sacar un pase que incluya atracciones de ambos lados de la frontera, lo cual es una pena porque seguro que serían muy solicitados.

Como os comentaba, por razones obvias (= viajar con un bebé y evitar en la medida de lo posible la intervención de los servicios sociales) nosotros nos limitamos a tomar el barquito asegurándonos de que contaba con una zona cubierta en la que refugiarnos con Mini Lola si fuera preciso. Hice jurar y perjurar a la señora de la taquilla que era posible salir indemne de esta aventura y sin una sola gota de agua sobre nuestro poncho de plástico (lo "regalan" con la entrada) y la señora no nos falló. ¡Si se puede!¡Si se puede!🙌 🙌 🙌



Después de nuestra pequeña aventura nos tocaba regresar al aparcamiento donde habíamos dejado el coche para iniciar el viaje de vuelta a casa. Hicimos una pequeña parada en el Starbucks (¡un clásico en nuestros viajes!) y atravesamos por segunda vez la inconfundible Clifton Hill con la certeza de que habíamos compartido un día lleno de momentos y emociones inolvidables que nos acompañarían por siempre en nuestra memoria.

Lo habíamos pasado tan bien que incluso la "calle hortera" nos parecía lo suficientemente digna como para formar parte de nuestra colección de fotos.



Por último y antes de despedirme de vosotros me gustaría finalizar con algunas curiosidades relativas a las cataratas del Niágara que pueden resultaros sorprendentes.

🔼  Niágara es conocida como "the honeymoon capital of the world" (= la capital mundial de la luna de miel) y es un destino típico para que los recién casados den rienda suelta a su amor apasionado.
En nuestra guía se hablaba de numerosos hoteles que contaban con suites especiales con jacuzzis en forma de corazón cuyo estilo y diseño (por lo que he podido cotillear en internet) no desentonan en absoluto con el espíritu hortera de la ciudad 🙊
Por lo visto, esta tradición de peregrinar en masa hacia Niágara nada más pasar por la vicaría se la deben a una aristócrata llamada Theodosia Burr (bonito nombre) quien viajó allí con su recién estrenado marido en el año 1801. A esta pareja le siguieron en 1804 otros influencers de renombre tales como el hermano menor de Napoleón, Jérome Bonaparte, y su novia Elizabeth Patterson. A partir de ese momento, a alguien se le iluminó la bombilla y surgió el gran negocio (máxime después del estreno en 1953 de la película Niágara protagonizada por Marilyn Monroe que multiplicó la afluencia de turistas) convirtiendo Niágara en la capital de los enamorados; faceta que por cierto  también buscan explotar publicitando numerosos "paquetes especiales" para el día de San Valentín. Yo solo de pensarlo ya me entra más frío que a un oso depilado 😱
🔼  No sé por qué extraño motivo las cataratas resultan especialmente atrayentes no solo para los recién casados con poca imaginación sino también para la gente chalada. Por poner un ejemplo, el 24 de octubre de 1901 una señora de 63 años de edad llamada Annie Taylor tuvo la gran idea de meterse en un barril y lanzarse sobre las cataratas. Afortunadamente salió ilesa de su aventura; pero tiempo después, muchos otros intentaron copiar su hazaña  muriendo en el intento o resultando heridos de gravedad 😕 Para muestra un botón:  los locos del Niágara.

La buena de Annie posando 
con su barril al más puro estilo
"Los otros"

🔼 Hablemos de números. Se calcula que cada segundo caen unos 2.271.247 litros de agua a través de las cataratas, lo que aproximadamente equivaldría a un millón de bañeras repletas de agua por minuto. 
El 20% de todo el agua dulce del planeta se encuentra en cuatro de los llamados Grandes Lagos de América del Norte (Superior, Míchigan, Hurón y Erie) y todo este agua pasa en algún momento por las cataratas. Que se tenga constancia, todo este flujo de agua únicamente se ha visto detenido una única vez, el día 29 de marzo de 1848, fecha en la que las cataratas se congelaron por completo y la corriente de agua se detuvo por 30 horas.
No obstante y dadas las bajas temperaturas que se alcanzan en invierno en dicha zona (recordemos que estamos hablando del sur de Canadá) no es raro que en los meses más fríos se produzcan congelaciones parciales de las cataratas que, si bien no detienen totalmente el curso del agua, resultan igualmente impresionantes. La última de ellas sucedió en el año 2014 como consecuencia de la ola de frío polar que azotó a Estados Unidos y Canadá dicho año.

 Las cataratas congeladas en 1911


Como veis, son muchas las curiosidades y anécdotas en torno a estas famosas cataratas. Tantas que como siga escribiendo sobre ellas, no acabo nunca en la vida 😛 He intentado reflejar en esta publicación las que me parecen más interesantes y espero que con ellas os haya animado a conocer un poco más sobre este lugar y a preparar rápidamente vuestras maletas. Eso sí, os pido por favor que no reservéis una habitación con jacuzzi en forma de corazón! 😛😛😛

Hasta pronto!!!

Próxima publicación...


¡ El lago Séneca y el parque estatal de Watkins Glen!



viernes, 3 de noviembre de 2017

¡Esto es Halloween!




Hoy hacemos un pequeño paréntesis en las publicaciones sobre nuestros viajes para hablaros de una de las noches más mágicas del año, HALLOWEEN 👿 👿 👿, y para contaros un poco cómo la hemos vivido por primera vez aquí en los Estados Unidos yeiiii yeiiii 🎉 🎉 🎉

Aunque pueda parecer que Halloween es una fiesta muy actual, en realidad su origen se remonta a tiempos muy antiguos, concretamente a la festividad pagana del Samhain con la que los celtas celebraban el fin de la época de cosechas y el comienzo del año nuevo y de la estación oscura (winter is coming my friend!)

Además, según la mitología celta, la noche del 31 de octubre la frontera entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos se diluía, de forma que los espíritus de los fallecidos podían campar a sus anchas por la tierra y reunirse con sus parientes vivos si así gustaban (¡qué yuyu!). Según algunas versiones, para evitar que los espíritus se enfadaran con ellos los celtas colocaban comida en las puertas de sus casas y aparentemente (y echándole imaginación) éste sería el origen del actual "trick or treating".

No obstante, respecto a esta tradición existen muchas otras teorías. Otra de las más populares defiende que el "trick or treating" se remontaría a una práctica que se realizaba en Europa en la época medieval y conforme a la cual los antiguos cristianos iban de pueblo en pueblo solicitando pasteles conocidos como "pasteles para difuntos".A cambio de los dulces, los cristianos oraban por el alma de los parientes fallecidos de estos donantes. Lógicamente, cuantos más pasteles más oraciones realizaban y más probabilidades tenían los difuntos agraciados de abandonar rápidamente el Purgatorio y de entrar triunfantes en el Cielo👼👼👼

Sea como fuere y al igual que sucedió con otras fiestas paganas, el cristianismo adaptó el Samhain a sus creencias convirtiendo el primero de noviembre en el día de todos lo santos ("All Hallowsmas") y pasando a conocerse la noche anterior como víspera de todos los santos ("All Hallows Eve"), lo que derivaría posteriormente en la denominación "Halloween" que a todos nos resulta tan familiar.

Pero... ¿cómo llegó el día de Halloween a ser tan popular en los Estados Unidos?

Pues la verdad es que todo se lo deben a los irlandeses, que junto a los españoles son únicos en el mundo organizando saraos. Irlanda, país de tradición celta y también católico, sufrió la Gran Hambruna a mediados del siglo XIX, lo que provocó que miles de irlandeses tuvieran que abandonar su patria y emigrar a otros países, escogiendo fundamentalmente como destino la costa este de los Estados Unidos. En su nuevo país, la comunidad irlandesa compartió versiones de la tradición del Samhain que, poquito a poquito y con unos pequeños toques mágicos de capitalismo y de marketing americano, se acabaría convirtiendo en la fiesta que todos conocemos hoy en día gracias a las series y a las películas estadounidenses.

Como buenos emigrantes "modelo" deseosos de integrarnos en la cultura norteamericana, estuvimos investigando acerca de las posibilidades que teníamos para disfrutar de un divertido Halloween en familia y la verdad es que nos sorprendió ver la cantidad de eventos que se planifican no solo el mismo día 31, sino durante todo el mes de octubre en general. De hecho y para que os hagáis una idea, en nuestro vecindario empezaron a aparecer los primeros adornos "halloweenenses" a finales del mes septiembre. ¡Está claro que lo viven! 😲


Zombie parking only
Violators will be eaten :)

Dada la edad de Mini Lola, algunos planes que parecían bastante chulos para hacer en familia los hemos aparcado hasta el año que viene. Entre ellos hemos descubierto que aquí es muy típico realizar excursiones a pequeñas granjas que tengan un huerto de calabazas para poder escoger una (o varias) y decorarla o esculpirla a tu gusto o lo que aquí llaman "scarecrow scavenger hunt", un juego muy característico de esta fiesta. El juego consiste en formar dos equipos y proporcionarles una lista de objetos que deben encontrar para crear un espantapájaros (ej. un sombrero, unos pantalones viejos, una regadera...). Los objetos pueden esconderse en el jardín de la casa en la que se realiza el juego o bien puede ser que los jugadores tengan que ir "mendigándolos" por el vecindario o la urbanización de que se trate. Obviamente, el equipo que consiga construir su espantapájaros en primer lugar es el ganador y podrá obtener su recompensa (imagino que en forma de "treats").

En cualquier caso, a nuestro Halloween "baby friendly" no le faltó detalle y la verdad es que a lo tonto estuvimos celebrándolo tres días entre el fin de semana anterior y el mismo día 31. Asistimos a un festival callejero en Filadelfia, decoramos nuestra casa, preparamos dulces para los niños del barrio y por supuesto nos disfrazamos!!! 🙊


Lolita y mamá de "cookie monsters" 

Nuestra peque echándose unos bailes con su 
nueva amiga disfrazada de oveja

Nuestros "treats" listos para recibir a los niños


Uno de los planes más chulos que hicimos fue asistir a la exhibición "The Glow", un recorrido nocturno en el que se pueden ver diferentes decorados realizados con calabazas esculpidas, luces de colores y otros materiales. La experiencia nos gustó aunque las entradas resultan algo caras para lo que realmente era (menos mal que los niños menores de tres años no pagaban). Las fotos no le hacen justicia  pero para que os hagáis una idea de lo que pudimos ver os dejo algunas imágenes...

Decenas de "Jack O Lanterns" con diferentes rostros

Un "bajo el mar" fantasmagórico

"I told you I was sick"

Por cierto, ¿sabéis de dónde viene la costumbre de tallar y esculpir calabazas para convertirlas en linternas?

Pues también viene de Irlanda y de uno de sus cuentos más populares, "Stingy Jack" (Jack el tacaño). Son muchas las versiones de esta historia pero encontré esta interpretación animada en youtube que pondré a Mini Lola en nuestro próximo Halloween 😊😊😊




Traducción en español (libre y con añadidos): Érase una vez un hombre conocido como "Jack el tacaño" que era muy avaro y disfrutaba engañando a la gente y causándoles daño. En una ocasión, Jack invitó al diablo a cenar con él, pero como Jack era muy tacaño y no quería pagar la cuenta, hizo uso de su astucia y convenció al diablo para que, a cambio de su alma, éste se convirtiera en una moneda con la que pagar el almuerzo. El diablo accedió a su petición y se convirtió en una moneda que Jack guardó en su bolsillo junto a una cruz de plata que impedía al diablo volver a su forma anterior. No obstante y tras negociar con él, Jack decidió liberar al diablo a cambio de que éste no le molestase durante el plazo de un año.
Cuando el diablo volvió a por el alma de Jack al cabo de un año, Jack volvió a engañarle y consiguió que el demonio subiera a un árbol para alcanzarle una manzana. En ese momento Jack trazó una cruz en el tronco del árbol atrapando al diablo. En esta ocasión y a cambio de liberarle, Jack le hizo prometer que nunca se llevaría su alma.
Cuando Jack murió y dado que había sido una mala persona no pudo entrar en el Cielo, pero se encontró con que tampoco había sitio para él en el Infierno debido al pacto que había celebrado con el diablo. Jack se vio condenado a vagar eternamente por la oscuridad y el demonio, a modo de burla, le lanzó un carbón encendido que Jack recogió y colocó dentro de un nabo vacio para iluminar su camino, evitando así que la llama pudiera apagarse con el viento. Con la llegada de los inmigrantes irlandeses a América y dado que las calabazas eran más abundantes que los nabos, este nabo se acabaría convirtiendo en calabaza y Jack sería conocido como "Jack O´Lantern" (Jack, el de la linterna)

Y aquí acaba esta publicación sobre nuestro primer Halloween en Estados Unidos. Espero que os haya gustado y que os haya resultado interesante. Ahora toca coger fuerzas para el "Thanksgiving Day" y a practicar en la cocina para que el pavo no salga volando cuando detecte mis pobres habilidades culinarias 😛

Hasta pronto queridos lectores!

miércoles, 25 de octubre de 2017

Los lagos Finger y las cataratas del Niágara (II). Segunda etapa: el lago Cayuga y el parque estatal de Taughannock Falls




Segunda etapa: el lago Cayuga y el parque estatal de Taughannock Falls

Viernes 29 de septiembre de 2017


En el centro oeste del estado de Nueva York se encuentran los 11 lagos Finger (literalmente "lagos dedo"), los cuales como su propio nombre indica se caracterizan por ser particularmente largos y estrechos. La región de los lagos Finger es maravillosa para disfrutar de la naturaleza y alejarse del bullicio de la gran ciudad, además de ser un punto de parada perfecto para aquellos que viajan en coche desde Filadelfia o Nueva York hacia la zona de las cataratas del Niágara. Esta región es además muy popular por sus viñedos y atrae a muchos viajeros interesados en el turismo enológico tal y como pudimos comprobar en uno de los hoteles en los que nos alojamos durante el viaje (había un recepcionista que tenía verdadera obsesión con que nos pilláramos una buena cogorza en familia 🙊)

A poco que uno investigue en internet se da cuenta de que las posibilidades que ofrece esta zona son infinitas. En nuestro caso nos decantamos por una sencilla excursión al parque estatal de Taughannock Falls, cuya principal atracción es su cascada natural de 65 metros de caída ubicada al final de una amplia garganta situada en las inmediaciones del lago Cayuga, el más largo de los lagos Finger y uno de de los más profundos de norteamérica.

En primer lugar, nos dirigimos al mirador de la cascada de Taughannock, donde además hay un centro de atención al visitante donde se pueden recabar mapas e información sobre la zona. Lolita estaba dormida en el coche (¡milagro!) así que nos tuvimos que turnar para disfrutar de las vistas de la cascada desde las alturas y sacar algunas fotos.

El chorrito de Taughannock no da
ni para llenar una palangana

La verdad es que si no fuera por su altura la cascada en sí tampoco decía gran cosa pero el paisaje era bonito y además este lugar cuenta con su propia leyenda y eso es un plus para alguien a quien le gustan las historietas tanto como a mi 😃

La leyenda está relacionada con los indios Cayuga, quienes habitaban estas tierras antes de la guerra de la independencia (1775-1783). De acuerdo con el relato tradicional, en tiempos antiguos la tribu de los Cayuga se enfrentó en una gran batalla con una tribu enemiga cerca de la zona alta de la cascada. Se dice que los Cayuga consiguieron matar al jefe de la otra tribu y que después arrojaron su cuerpo sobre las aguas. Su nombre era Taughannock, que en lengua indígena tendría el significado de "lleno de árboles" (aunque no existe unanimidad en cuanto a su exacta traducción)

Dejando los mitos a un lado, lo que sí se sabe es que durante la guerra de la independencia (concretamente a finales del año 1770) los soldados del ejército rebelde norteamericano destrozaron numerosas aldeas de la tribu Cayuga por ser ésta aliada de los británicos. No obstante, parece ser que el asentamiento de Taughannock se libró de la destrucción aunque sus habitantes ya habían conseguido huir antes de que los soldados del ejército continental pudieran alcanzar este lugar.

Como pago por los servicios prestados en esta guerra las tierras de Taughannock fueron entregadas a un tal Samuel Wayburn, quien poco después construiría aquí una cabaña de madera, una destilería, un molino y un exitoso almacén, convirtiendo esta zona en una de las más frecuentadas por los barcos de vapor que navegaban por el lago Cayuga. En 1873 el ferrocarril llegó a Taughannock, desencadenando el "boom turístico" en este lugar. No obstante, a principios del siglo XX los dos hoteles que habían sido construidos en esta zona comenzaron a perder clientes hasta que, finalmente, las tierras fueron adquiridas por la administración y convertidas en parque estatal.



Otra perspectiva del chorrito de agua desde el mirador


Tras disfrutar del mirador nos dirigimos al aparcamiento desde el que sale el Gorge Trail o Sendero de la Garganta , que en poco más de un kilómetro llega al pie de la cascada. Se trata de un recorrido muy sencillo para el que "oficialmente" se prevé una hora de trayecto pero debe ser una previsión para "dummies" ya que nosotros lo hicimos en mucho menos tiempo y tampoco es que seamos unos deportistas de élite (¡con porteo de bebé incluido!). Durante el camino hay varios carteles sobre la geología del lugar que explican cómo se formó la garganta y cómo se crearon los propios lagos Finger.

La familia al completo :)

Después un recorrido tan "exigente" (equiparable a un paseo hasta la tienda de ultramarinos del barrio) decidimos relajarnos en el área de pic-nic que se encuentra habilitada a orillas del lago Cayuga justo frente al inicio del sendero. El sitio es precioso y como además viajábamos fuera de temporada lo teníamos para nosotros solos. Mini Lola lo pasó en grande yendo de un lado a otro y corriendo detrás de los pájaros aunque también es verdad que acababa de comer y eso siempre la pone de buen humor😛. En los alrededores había una playa fluvial y un parque infantil que tenía muy buena pinta y que fichamos para nuestra próxima visita con la peque.


Lolita emocionada con la fauna y flora del lago Cayuga

Después del momento "relax" nos tocaba comer a los mayores así que nos acercamos al Crystal Lake Cafe, el cual contaba con opiniones muy alentadoras en tripadvisor. El sitio no nos defraudó, tenía mucho encanto y las hamburguesas que pedimos estaban muy buenas (aunque no se si llegan al a categoría de las de nuestro querido Musli de Torrelavega 😜)

Además, la camarera fue bastante simpática con nosotros, nos contó que su única hija vivía en Londres y que era una enamorada de Europa. Sus antepasados eran de origen italiano y habían emigrado a Estados Unidos persiguiendo el sueño americano y pasando por la famosa isla de Ellis de Nueva York. Su conversación me recordó que este país ha nacido y ha crecido gracias al esfuerzo de millones de inmigrantes, resultando paradójico que su actual presidente tenga, entre sus propuestas "estrella", la creación del famoso muro en la frontera con México 😑

Dejando los temas políticos a un lado, lo cierto es que si alguna vez pasáis por esta zona el Crystal Lake Cafe es un sitio muy recomendable tanto para almorzar como para tomar unos vinos. Después de comer y de tomarnos un café gratuito (por lo visto era el día internacional del café y es costumbre en los establecimientos no cobrar por consumirlo) nos acercamos a la sala de catas para completar nuestra experiencia en los Finger Lakes. Por tan solo 5 dólares pudimos degustar 6 copas a nuestra elección y aunque ni Abel ni yo somos unos entendidos en la materia, yo diría que los vinos estaban bastante ricos. Como dato curioso decir que tenían incluso vino de arándanos, algo que yo nunca había visto.

Decidimos probar un poco de todo: blanco, tinto y, por supuesto, arándanos (jeje) y aunque nos suele gustar más el blanco (I miss you Albariño!!!😚) al final nos llevamos una botella de tinto "Revolutionary Red" aprovechando el 20% de descuento que nos hacían por haber participado en la cata.

Por cierto, luego me enteré de que los "vinos guays" en la zona eran los blancos y no los tintos 😵 pero en fin, son cosas que pasan cuando no te lees bien la guía ...


Crystal Lake Cafe, para repetir!


Era el momento de partir hacia Niágara y empezaba a llover. Aún nos quedaban unas 2 horas y media de camino hasta nuestro destino pero nos sentíamos optimistas, ¡todo estaba saliendo de maravilla y lo mejor estaba aún por llegar!

Antes de que nos diéramos cuenta llegamos a la zona del Niágara y comencé a emocionarme. Ví una columna de lo que parecía ser humo y un montón de edificios alrededor, -"¿serán las cataratas? no, no puede ser, parece el humo de una fábrica, eso no puede ser agua, está muy alto y va como hacia arriba"- le decía a Abel mientras nos aproximábamos con el coche.

Y resulta que sí que eran las famosas cataratas...


En dos palabras: "Im-presionante" :)

Nuestro plan era terminar el día viendo las cataratas desde el lado americano para después atravesar la frontera con Canadá donde haríamos noche para disfrutar de las cataratas en su plenitud al día siguiente puesto que habíamos leido que las mejores vistas se obtenían desde el lado canadiense.

Aún así, me sentí bastante impresionada con la visión de las cataratas desde la zona americana (al día siguiente comprobaría que en comparación con el lado canadiense no se veía un pijo, pero entonces me pareció increíble jaja). Esa gran masa de agua cayendo a nuestros pies es un espectáculo difícil de olvidar y creo que es casi imposible no sentirse deslumbrado y sobrecogido ante esta maravilla de la naturaleza.



Empezaba a hacer fresquito y el cielo se estaba poniendo de color gris. Lolita y yo nos refugiamos en la tienda de recuerdos mientras Abel terminaba de tirar fotos y de inspeccionar la zona. Un señor hindú me preguntó que por qué no llevaba a la niña con gorro. Le dije educadamente que acababamos de llegar, que no nos esperábamos este clima y que precisamente por eso estábamos en la tienda de recuerdos esperando a su padre, para no pasar frío. El hijo del señor se acercó e intentó disculpar al metomentodo de su progenitor jaja Es increíble pero ser madre te convierte en el blanco de todos los opinólogos del lugar habidos y por haber, en España y por lo visto en el extranjero también 😛

Rápidamente nos metimos en el coche y nos dispusimos a cruzar la frontera por el puente arco iris (os juro que se llama así y que no lo he sacado de un capítulo de los osos amorosos). Pasar la frontera fue un poco lento y bastante rollo, no se cómo se apañarán en verano la verdad... Además la policía que nos tocó era bastante borde, tenía la virtud de no mover ni un solo músculo de su cara mientras nos interrogaba con voz robótica sobre un montón de cuestiones a las que tratamos de responder con sinceridad. Digo tratamos, porque nos preguntó si llevábamos alcohol y le dijimos que no cuando lo cierto es que nuestra botella de "Revolutionary Red" nos estaba esperando en el maletero (oopss!).

La verdad es que nos dimos cuenta después de cruzar la frontera así que menos mal que a nuestra amiga no le dio por inspeccionar nuestro vehículo 🙈

Por fin llegamos al motel Cadillac, con un rollo muy americano y cuyas habitaciones están decoradas con fotografías de modelos de coches cadillac antiguos. En un principio habíamos pensado salir a cenar y aprovechar para ver las cataratas de noche puesto que habíamos leido que las iluminaban y nos parecía que podía ser bonito, pero como el clima no acompañaba (y tenía miedo de volver a cruzarme con el señor hindú jaja) la peque y yo decidimos quedarnos en el hotel mientras Abel iba en calidad de emisario a sacar algunas fotos del panorama nocturno.

Y menos mal que nos quedamos porque al pobre le pillo una buena tormenta por el camino y volvió que parecía que había decidido bañarse en las cataratas!🙈



Y aquí termina esta segunda parte de nuestro viaje. Espero que os haya gustado. Os esperamos en la próxima etapa...

¡ las cataratas del Niágara!

miércoles, 11 de octubre de 2017

Los lagos Finger y las cataratas del Niágara (I). Primera etapa: Ithaca y la universidad de Cornell




Como ya os avancé en la última publicación, el fin de semana del 28 sept al 1 oct 2017 realizamos nuestra primera escapada en familia por la costa este de los Estados Unidos. Nuestro objetivo principal era visitar las legendarias cataratas del Niágara, pero como el trayecto es bastante largo (unas 7 horas en coche desde Filadelfia) decidimos hacerlo en varios tramos y aprovechar las paradas para conocer otros rincones interesantes que se encontraban en el camino.

En concreto, podríamos dividir el diario de nuestra primera escapada en las siguientes etapas:

Comencemos, pues, por el principio...


Primera etapa: Ithaca y la universidad de Cornell

Jueves 28 de septiembre de 2017


El jueves nos levantamos pronto y después de colocar todos los bártulos en el coche partimos rumbo a Ithaca, una ciudad del estado de Nueva York conocida fundamentalmente por ser la sede de la universidad de Cornell, una de las instituciones académicas más prestigiosas del país y el objetivo fundamental de nuestra primera parada.

Os parecerá raro pero el "turismo de universidad" se lleva mucho en este país y de hecho, en el caso de Cornell, se posible apuntarse a una visita guiada por el campus de alrededor de una hora de duración. En este LINK tenéis un mapa detallado del campus e información correspondiente a las visitas guiadas que también podéis consultar en la página web de la universidad.

En esta ocasión y dado que no pretendíamos tampoco realizar una visita exhaustiva del campus, nosotros preferimos dejarnos llevar y hacer el recorrido a nuestro aire y sin prisas. La ruta que realizamos se correspondería con el siguiente mapa:




Y ahora voy a contaros un poco lo que vimos y nuestras impresiones...

Para empezar, dejamos nuestro coche en el aparcamiento del Nevin Welcome Center (1) junto al jardín botánico de la universidad. El edificio del Nevin Welcome Center (año 2010) tiene un diseño muy bonito y es considerado como un edificio ecológico (o "green building") dadas sus características de ahorro energético, un uso eficiente del agua, el empleo de materiales naturales y sostenibles en su construcción (que además son de orígen local) y la creación de espacios interiores saludables que optimizan el aprovechamiento de la luz solar y buscan una ventilación natural que aumente la calidad el aire en su interior.

El ahorro energético se consigue no solo por la orientación y ubicación del edificio, sino también a través de otras herramientas interesantes tales como la instalación de paneles solares en su azotea, el uso de persianas de madera (que permiten controlar la temperatura en cada estación dejando pasar la luz solar en los meses más fríos y generando sombra en los más calurosos) o la colocación de plantas en su tejado (que contribuyen a bajar la temperatura del edificio en verano y, al mismo tiempo, lo aislan del frío en invierno). 

Dentro del edificio Nevin hay una pequeña tienda de regalos en la que nosotros conseguimos un mapa del campus. Allí también podéis encontrar información sobre las visitas guiadas por el jardín botánico de la universidad (más información: AQUÍ) y sobre los recorridos o senderos que pueden realizarse por la zona del lago Beebe (más información: AQUÍ)




Tras conseguir nuestro mapa y después de que Abel planificara nuestro recorrido, comenzamos nuestro paseo familiar a orillas del Beebe Lake (2) , un bonito lago rodeado de frondosos árboles que ya empezaban a mostrar los colores típicos del otoño. En nuestro camino nos encontramos a más de un estudiante concentrado sacando fotografías a la flora y fauna del lugar. No vimos a nadie haciendo deporte pero esta zona del campus parece ser muy popular para correr y hacer senderismo. A través de la aplicación PocketSights Tour Guide descargable en el teléfono móvil es posible incluso realizar una ruta guiada por los alrededores del lago (más información sobre los tours que ofrece esta app: AQUÍ)

Después de un vistazo rápido al lago nos acercamos a las Triphammer Falls (3) antes de dirigirnos al centro del campus universitario. La presa que puede contemplarse desde el puente fue diseñada y construida por el fundador de la universidad, Ezra Cornell, años antes de que ésta existiera. Hoy en día todavía se aprovecha para generar el 2% de la electricidad de la universidad a través de una planta hidroeléctrica situada a corta distancia.




Triphammer Falls no son las únicas cascadas que existen en los alrededores de Cornell, el campus está construido en un entorno natural y paisajísticamente privilegiado tal y como pudimos comprobar durante nuestro recorrido. Nunca había estado en una universidad tan bonita y me preguntaba si los estudiantes que nos cruzábamos en nuestro paseo eran conscientes de la suerte que tenían y en si aprovecharían suficientemente su experiencia allí. Imagino que sí teniendo en cuenta que según los datos oficiales tan solo el 17% de los estudiantes que solicitan el acceso a esta universidad consiguen finalmente ser admitidos.

Nuestra siguiente parada era el Museo de arte Herbert F. Johnson (4). Una de las cosas que me llamo la atención la primera vez que visité una universidad americana fue el hecho de que tuvieran museos dentro de sus instalaciones pero la verdad es que me he llevado una sorpresa al descubrir que en España también existen esta clase de museos aunque no sean muy conocidos por el público en general.



Sobre el museo de arte no puedo comentar gran cosa ya que en esta ocasión no nos dedicamos a visitar sus galerías sino que, siguiendo los consejos del foro de losviajeros.com , subimos directamente al último piso para disfrutar de unas preciosas vistas del campus y de la ciudad de Ithaca. Imperdible!






El museo Herbert F. Johnson, de estilo moderno, contrasta con el edificio histórico del Franklin Hall  (actualmente Tjaden Hall) donde en su momento se impartieron las primeras clases de ingeniería eléctrica del país.




Tras sacar unas cuantas fotos salimos del museo en dirección a la biblioteca Uris. Durante el trayecto nos detuvimos junto a unos bancos de piedra en los que aparecen grabadas diferentes frases relacionadas con la historia de Cornell. La más famosa es la que resume el espíritu de esta universidad y lo que sus fundadores pretendieron con su creación: "I would found an institution where any person can find Instruction in any study" / "Me gustaría fundar una institución donde cualquier persona pueda encontrar instrucción en cualquier estudio".

Estos valores pueden parecernos obvios hoy en día, pero si consideramos que la universidad se fundó en el año 1865 nos daremos cuenta de lo revolucionarias y atrevidas que resultaban estas ideas en ese momento. La guerra de secesión americana acababa de concluir y en la mente de muchas personas la idea de que un afroamericano pudiera ir a la universidad sin duda resultaría chocante. Lo mismo ocurría con las mujeres, quienes por supuesto no tenían reconocido el derecho a voto en esa época y como es bien sabido tenían también vetados otros muchos derechos civiles. 

En cuanto a la posibilidad de obtener instrucción en cualquier estudio, este lema es otra de las características de esta universidad en la que todos los campos de conocimiento son accesibles a los alumnos que así lo deseen. Puedes ser un estudiante de ingeniería informática y, al mismo tiempo, apuntarte a clases de escritura creativa o de literatura francesa. 

En nuestra visita nos quedó claro que en Cornell, al igual que ocurre con el resto de universidades americanas de la Ivy League,  no hay más límite que el dinero (aparte del limitado porcentaje de admisiones). Según datos oficiales el coste anual por estudiar en esta universidad ascendería a unos 43.500 dólares, a los que habría que sumar el precio del alojamiento y de la manutención que se calcula en unos 16.200 dólares anuales. ¡Casi nada!

Antes de llegar a la biblioteca una constucción con aspecto de catedral gótica que se divisaba a lo lejos llamó mi atención por su belleza y singularidad. Se trataba del "Lyon and McFaddin Halls" y en su interior acoge un memorial a los profesores y estudiantes de Cornell que fallecieron en la Primera Guerra Mundial. Como dato curioso decir que detrás de la construcción del memorial se encuentra la sociedad secreta de estudiantes "Quill and Dagger" (= "Pluma y Daga") quienes gracias a su contribución tienen el derecho de disponer de la habitación superior de la torre de Lyon para sus reuniones sin que nadie ajeno a dicha sociedad pueda tener acceso a esta zona sin su permiso.



Todo este tema de las sociedades secretas y hermandades universitarias es algo a lo que no estamos acostumbrados en Europa y que nos llama mucho la atención pero está totalmente asumido en la cultura norteamericana. La verdad es que es un tema muy interesante del que espero poder hablaros en un futuro así que por ahora no cuento más 😛

Retomando nuestra ruta principal, el siguiente punto de interés que habíamos fijado era la Uris Library (5). En algún sitio habíamos leído que se parecía a la biblioteca de Harry Potter y la verdad es que me quedé con cara de póker cuando al entrar nos encontramos con un interior más bien anodino. Por un momento pensé que nos habíamos equivocado de lugar, sobretodo cuando varios estudiantes comenzaron a dirigirme miraditas inquisitivas. Supongo que se preguntaban qué pintaba allí una chica con un bebé o quizás les inquietaba que pudiéramos perturbar su momento de estudio. Who knows? 

El caso es que estábamos a punto de dar media vuelta cuando vimos un cartelito con una flecha que parecía indicar la existencia de una sala "especial" (A.D White Library). Nos animamos a curiosear un poco y ¡eureka! era la biblioteca de Harry Potter!!!aunque a mi me recordaba más a la de la Bella y la Bestia😛😛😛 

Me daba un poco de vergüenza quedarme allí plantificada con la niña siendo el centro de todas las miradas así que Mini Lola y yo decidimos salir de la biblioteca y dejar a Abel sacando fotografías "ilegales" (en la entrada ponía algo así como que había que pedir un permiso especial para ello pero se impuso nuestro espíritu aventurero😄)




Junto a la biblioteca se encuentra la McGraw Tower (6), considerada el emblema por excelencia de la universidad de Cornell. Desde 1868 las campanas de la torre suenan no solo para marcar las horas del día sino también para deleitar con su música (que por cierto puede ser de cualquier estilo). Para poder subir los 161 escalones que llevan a su cima tan solo hay que presentarse 10 minutos antes de uno de los tres conciertos que diariamente se celebran en su interior. 

Aunque llegamos a tiempo para presenciar el último concierto de las 18 horas decidimos prescindir de la experiencia por temor a que fuera Mini Lola la que diera el concierto de campanas ese día (jaja) pero curioseando en youtube hemos encontrado videos la mar de curiosos. Para muestra un botón...


Tampoco parece que nos perdiéramos gran cosa 🙈

Una anecdota curiosa relacionada también con la torre es que por lo visto una mañana de octubre del año 1997 apareció una calabaza clavada en su cúspide sin que todavía hoy en día se sepa muy bien como llegó hasta allí. Los responsables del campus decidieron dejar la calabaza allí con la esperanza de que las inclemencias climatológicas y el transcurso del tiempo la estropearan y sus trozos podridos cayeran al suelo dejando incólume la torre,  pero tras varios meses de espera se vieron obligados a llamar a una grúa para sacarla de allí. Dada su resistencia y cómo no estaban seguros de que realmente fuera una calabaza llegaron a practicarle análisis de ADN y todo para confirmarlo. ¡Surrealista! 😮

A tan solo unos pasos de la torre McGraw se encuentra la Sage Chapel (7), un templo que por fuera no dice mucho pero que por dentro es una auténtica preciosidad. La capilla fue construida en el año 1873 y debe su nombre a Henry W. Sage, benefactor y administrador de Cornell.

En su interior aparecen representadas en diversos mosaicos figuras relacionadas con el mundo académico y con el cristianismo que vienen a simbolizar como la educación conduce a Dios. Detrás del altar llama la atención la figura de un hombre en actitud reflexiva que simboliza la filosofía y que aparece rodeado de otras figuras femeninas que encarnan otras disciplinas académicas tales como las matemáticas, la química, el teatro, la literatura y la música.

En la cripta de la capilla se encuentran enterrados los fundadores de la universidad (Ezra Cornell,  Andrew Dickson White) y sus familias así como alguno de los benefactores de la universidad entre los que se encuentra Jennie McGraw, cuyo apellido da nombre a la famosa torre de la universidad por haber sido la persona que, en 1868, donó por primera vez un grupo de 9 campanas a la universidad comenzando así con la tradición musical de Cornell (por supuesto hizo muchos otros regalos ya que está claro que si no no le habrían dedicado una torre entera😛)






Continuando con el recorrido nuestra siguiente parada fue el Bill and Melinda Gates Hall (8), donde se encuentra la facultad de informática y para cuya construcción la fundación del magnate de Microsoft aportó la nada desdeñable cantidad de 25 millones de dólares.Al entrar en su interior nos llamó la atención la luminosidad del edificio y las vistas que tiene al campo de béisbol de la universidad. Por el contrario la cafetería no nos dió muy buena impresión ya que daba la sensación de ser un poco cutre.

Por otro lado, el ambiente me pareció un poco frío en comparación con el de las universidades españolas ya que era raro ver "grupos" de gente en las mesas. Casí todos los estudiantes se encontraban en soledad con su ordenador y su mundo virtual completamente absortos con sus pantallas aunque, para ser sincera, no se si esta situación me resultó chocante por una simple diferencia cultural o si se trata más bien de una cuestión generacional 👵 

Al salir del Bill and Melinda Gates Hall y tras caminar unos metros nos tropezamos con la estatua de un oso que no sabíamos muy bien que pintaba allí. Se trata de "Touchdown", la querida mascota de la universidad. A principios del siglo XX se llegaron a utilizar cachorros de oso vivos para los encuentros deportivos pero afortunadamente dicha costumbre cayó en desuso y ahora son estudiantes los que se disfrazan de oso para animar al equipo. Aunque la estatua es reciente (2015) hay quien ya dice que frotar la nariz del oso al pasar por delante trae buena suerte a Cornell en las competiciones deportivas.




Como recompensa después del "pateo" y antes de marcharnos a descansar al hotel hicimos una última parada en el Cornell Dairy Bar (9), muy popular entre los estudiantes por sus helados artesanales que la verdad es que no nos defraudaron. Nos decantamos por el "Chocolate Gorges" (chocolate con galletas oreo) y por el "Big Red Bear Tracks" (vainilla con brownie y caramelo) ñam ñam 😋 ¡ambos deliciosos!

Y aquí terminó nuestra primera etapa del viaje. Espero que os haya resultado entretenida 😉 Me despido con otra de mis capturas dedicadas a "anécdotas de la cultura norteamericana". De todos es sabido que a los americanos les encanta su bandera, la exhiben en sus casas, en sus prendas de vestir, en sus objetos de uso cotidiano... pero lo que nunca había visto era un contenedor de reciclaje de banderas estadounidensesy el otro día nos tropezamos con uno al salir de la biblioteca. No quedaba otra que inmortalizarlo y preguntarse si pronto pondrán uno igual para esteladas en Cataluña. Ahí lo dejo 😝




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