domingo, 19 de noviembre de 2017

Los lagos Finger y las cataratas del Niágara (III). Tercera etapa: las cataratas del Niágara




Tercera etapa: las cataratas del Niágara 

Sábado 30 de septiembre de 2017


El sábado por la mañana nos despertamos emocionados. Por fin llegó el momento con el que tanto habíamos soñado durante nuestro viaje. Las legendarias cataratas del Niágara nos aguardaban y disponíamos de un día entero para descubrirlas 🙆

Además, parecía que la suerte nos sonreía ya que, aunque se supone que el desayuno no estaba incluido en el precio de la habitación, en la recepción del Motel Cadillac nos aguardaba una mesa con bollería, café y otras bebidas calientes. Con un "muffin" y un café nosotros nos damos por "desayunados", así que, tras realizar el check out, no perdimos más tiempo y nos encaminamos al parque de la Reina Victoria, donde comienza la avenida panorámica conocida como "Niagara Parkway".

Mientras nos dirigíamos hacia nuestro objetivo no dejamos de sorprendernos con lo rara que resulta esta ciudad. La mayor parte de la gente lo considera un sitio hortera y es muy crítica con el hecho de que un entorno natural tan precioso como es el de las cataratas se vea enturbiado por la presencia de edificaciones grotescas entre las que se encuentran hoteles gigantescos,  vulgares atracciones de feria, decadentes casinos y los típicos restaurantes de comida rápida que todos conocemos. Todo ello le ha valido a Niagara Falls el despectivo apodo de "Mini Las Vegas" por parte de sus detractores, quienes recomiendan que, una vez hayas visto las cataratas, huyas apresuradamente del lugar sin volver la vista atrás 😷 😷 😷

No voy a negar lo evidente. Niagara Falls es una ciudad hortera (MUY hortera) pero tanto Abel como yo coincidimos en que ello la dota de cierto encanto y la convierte, al fin y al cabo, en un lugar único en el mundo. Ciertamente queda el trasfondo ético relativo a la sobreexplotación de la naturaleza por parte del ser humano para sus fines puramente económicos, lo cual resulta indiscutiblemente triste y censurable, pero mentiría si no reconociera que lo pasamos bien durante nuestro breve paseo por "Mini Las Vegas".


¿En qué otro lugar del mundo podrías encontrarte 
una cabeza de  Frankenstein gigante 
comiéndose una whopper?
 Parece mentira que a solo unos pasos de este
batiburrillo tan chabacano se encuentre una 
de las grandes maravillas de la naturaleza


Desde Victoria Ave bajamos por Clifton Hill (epicentro del horterismo absoluto del lugar) hacia el parque de la Reina Victoria donde, como os decía, comenzamos nuestro paseo panorámico por Niagara Parkway, quedándonos más y más impresionados a medida que avanzábamos en nuestro recorrido.

Aunque cuando hablamos de las cataratas del Niágara parece que nos referimos a una solamente, en realidad son tres las cascadas que reciben esta denominación y el lado canadiense es el único desde el que se pueden contemplar todas ellas en su plenitud. Por un lado, tendríamos las conocidas como cataratas "americanas" (American Falls) y la cascada del "velo de novia" (Bridal Veil Falls); y por otro, las imponentes y sensacionales cataratas "herradura de caballo" (Horseshoe Falls); éstas últimas también conocidas como las "cataratas canadienses".

Resultaba imposible despegar los ojos (y nuestras cámaras) de estas tres joyas...

American Falls y Bridal Veil Falls

Horseshoe Falls
 Las espectaculares cataratas del Niágara
(3 por el precio de 1)

Después de sacar un millón de fotografías finalizamos nuestro paseo justo al lado de las cataratas "herradura de caballo" en el centro de visitantes de Table Rock. Se nos había hecho algo tarde y teníamos bastante hambre, así que nos decidimos a comer en el restaurante Elements que se encuentra en su interior y desde el que pudimos disfrutar de unas privilegiadas vistas sobre las Horseshoe Falls. La comida estaba bastante buena aunque el precio era bastante caro (¡20 dólares por una hamburguesa vegana!😱). Es evidente que pagas el sitio, pero creo que merece la pena darse este pequeño lujo y vivir esta experiencia única.

¡Como reyes!


Después de comer y de hacer una pequeña incursión en la tienda de regalos (donde compramos unos calcetines la mar de monos para la peque😍), comenzamos nuestro camino a la inversa desde Table Rock hasta el embarcadero del Hornblower Niagara Cruises. Nuestra idea era coger uno de sus barcos para acercarnos a las cataratas y contemplarlas desde otra perspectiva. Estos cruceros también salen desde la zona americana (con otra marca: www.maidofthemist.com) y son una de las principales atracciones del lugar.

Además de los cruceros existen otras atracciones en torno a las cataratas tales como la Skylon Tower (Canadá), Cave of the winds (EEUU), Journey behind the falls (Canadá) o la tirolina de Mistrider Zipline (Canadá) por mencionar algunas de las más populares. Hay pases especiales si se tiene interés en realizar varias atracciones (ojo!muchas de las más "guays" no están incluidas en los pases). Para más información podéis pinchar el link sobre el Discovery Pass (EEUU) o sobre las distintas modalidades del Niagara Falls Adventure Pass (Canadá). Que yo sepa, por el momento no se les ha ocurrido (o no han podido) sacar un pase que incluya atracciones de ambos lados de la frontera, lo cual es una pena porque seguro que serían muy solicitados.

Como os comentaba, por razones obvias (= viajar con un bebé y evitar en la medida de lo posible la intervención de los servicios sociales) nosotros nos limitamos a tomar el barquito asegurándonos de que contaba con una zona cubierta en la que refugiarnos con Mini Lola si fuera preciso. Hice jurar y perjurar a la señora de la taquilla que era posible salir indemne de esta aventura y sin una sola gota de agua sobre nuestro poncho de plástico (lo "regalan" con la entrada) y la señora no nos falló. ¡Si se puede!¡Si se puede!🙌 🙌 🙌



Después de nuestra pequeña aventura nos tocaba regresar al aparcamiento donde habíamos dejado el coche para iniciar el viaje de vuelta a casa. Hicimos una pequeña parada en el Starbucks (¡un clásico en nuestros viajes!) y atravesamos por segunda vez la inconfundible Clifton Hill con la certeza de que habíamos compartido un día lleno de momentos y emociones inolvidables que nos acompañarían por siempre en nuestra memoria.

Lo habíamos pasado tan bien que incluso la "calle hortera" nos parecía lo suficientemente digna como para formar parte de nuestra colección de fotos.



Por último y antes de despedirme de vosotros me gustaría finalizar con algunas curiosidades relativas a las cataratas del Niágara que pueden resultaros sorprendentes.

🔼  Niágara es conocida como "the honeymoon capital of the world" (= la capital mundial de la luna de miel) y es un destino típico para que los recién casados den rienda suelta a su amor apasionado.
En nuestra guía se hablaba de numerosos hoteles que contaban con suites especiales con jacuzzis en forma de corazón cuyo estilo y diseño (por lo que he podido cotillear en internet) no desentonan en absoluto con el espíritu hortera de la ciudad 🙊
Por lo visto, esta tradición de peregrinar en masa hacia Niágara nada más pasar por la vicaría se la deben a una aristócrata llamada Theodosia Burr (bonito nombre) quien viajó allí con su recién estrenado marido en el año 1801. A esta pareja le siguieron en 1804 otros influencers de renombre tales como el hermano menor de Napoleón, Jérome Bonaparte, y su novia Elizabeth Patterson. A partir de ese momento, a alguien se le iluminó la bombilla y surgió el gran negocio (máxime después del estreno en 1953 de la película Niágara protagonizada por Marilyn Monroe que multiplicó la afluencia de turistas) convirtiendo Niágara en la capital de los enamorados; faceta que por cierto  también buscan explotar publicitando numerosos "paquetes especiales" para el día de San Valentín. Yo solo de pensarlo ya me entra más frío que a un oso depilado 😱
🔼  No sé por qué extraño motivo las cataratas resultan especialmente atrayentes no solo para los recién casados con poca imaginación sino también para la gente chalada. Por poner un ejemplo, el 24 de octubre de 1901 una señora de 63 años de edad llamada Annie Taylor tuvo la gran idea de meterse en un barril y lanzarse sobre las cataratas. Afortunadamente salió ilesa de su aventura; pero tiempo después, muchos otros intentaron copiar su hazaña  muriendo en el intento o resultando heridos de gravedad 😕 Para muestra un botón:  los locos del Niágara.

La buena de Annie posando 
con su barril al más puro estilo
"Los otros"

🔼 Hablemos de números. Se calcula que cada segundo caen unos 2.271.247 litros de agua a través de las cataratas, lo que aproximadamente equivaldría a un millón de bañeras repletas de agua por minuto. 
El 20% de todo el agua dulce del planeta se encuentra en cuatro de los llamados Grandes Lagos de América del Norte (Superior, Míchigan, Hurón y Erie) y todo este agua pasa en algún momento por las cataratas. Que se tenga constancia, todo este flujo de agua únicamente se ha visto detenido una única vez, el día 29 de marzo de 1848, fecha en la que las cataratas se congelaron por completo y la corriente de agua se detuvo por 30 horas.
No obstante y dadas las bajas temperaturas que se alcanzan en invierno en dicha zona (recordemos que estamos hablando del sur de Canadá) no es raro que en los meses más fríos se produzcan congelaciones parciales de las cataratas que, si bien no detienen totalmente el curso del agua, resultan igualmente impresionantes. La última de ellas sucedió en el año 2014 como consecuencia de la ola de frío polar que azotó a Estados Unidos y Canadá dicho año.

 Las cataratas congeladas en 1911


Como veis, son muchas las curiosidades y anécdotas en torno a estas famosas cataratas. Tantas que como siga escribiendo sobre ellas, no acabo nunca en la vida 😛 He intentado reflejar en esta publicación las que me parecen más interesantes y espero que con ellas os haya animado a conocer un poco más sobre este lugar y a preparar rápidamente vuestras maletas. Eso sí, os pido por favor que no reservéis una habitación con jacuzzi en forma de corazón! 😛😛😛

Hasta pronto!!!

Próxima publicación...


¡ El lago Séneca y el parque estatal de Watkins Glen!



viernes, 3 de noviembre de 2017

¡Esto es Halloween!




Hoy hacemos un pequeño paréntesis en las publicaciones sobre nuestros viajes para hablaros de una de las noches más mágicas del año, HALLOWEEN 👿 👿 👿, y para contaros un poco cómo la hemos vivido por primera vez aquí en los Estados Unidos yeiiii yeiiii 🎉 🎉 🎉

Aunque pueda parecer que Halloween es una fiesta muy actual, en realidad su origen se remonta a tiempos muy antiguos, concretamente a la festividad pagana del Samhain con la que los celtas celebraban el fin de la época de cosechas y el comienzo del año nuevo y de la estación oscura (winter is coming my friend!)

Además, según la mitología celta, la noche del 31 de octubre la frontera entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos se diluía, de forma que los espíritus de los fallecidos podían campar a sus anchas por la tierra y reunirse con sus parientes vivos si así gustaban (¡qué yuyu!). Según algunas versiones, para evitar que los espíritus se enfadaran con ellos los celtas colocaban comida en las puertas de sus casas y aparentemente (y echándole imaginación) éste sería el origen del actual "trick or treating".

No obstante, respecto a esta tradición existen muchas otras teorías. Otra de las más populares defiende que el "trick or treating" se remontaría a una práctica que se realizaba en Europa en la época medieval y conforme a la cual los antiguos cristianos iban de pueblo en pueblo solicitando pasteles conocidos como "pasteles para difuntos".A cambio de los dulces, los cristianos oraban por el alma de los parientes fallecidos de estos donantes. Lógicamente, cuantos más pasteles más oraciones realizaban y más probabilidades tenían los difuntos agraciados de abandonar rápidamente el Purgatorio y de entrar triunfantes en el Cielo👼👼👼

Sea como fuere y al igual que sucedió con otras fiestas paganas, el cristianismo adaptó el Samhain a sus creencias convirtiendo el primero de noviembre en el día de todos lo santos ("All Hallowsmas") y pasando a conocerse la noche anterior como víspera de todos los santos ("All Hallows Eve"), lo que derivaría posteriormente en la denominación "Halloween" que a todos nos resulta tan familiar.

Pero... ¿cómo llegó el día de Halloween a ser tan popular en los Estados Unidos?

Pues la verdad es que todo se lo deben a los irlandeses, que junto a los españoles son únicos en el mundo organizando saraos. Irlanda, país de tradición celta y también católico, sufrió la Gran Hambruna a mediados del siglo XIX, lo que provocó que miles de irlandeses tuvieran que abandonar su patria y emigrar a otros países, escogiendo fundamentalmente como destino la costa este de los Estados Unidos. En su nuevo país, la comunidad irlandesa compartió versiones de la tradición del Samhain que, poquito a poquito y con unos pequeños toques mágicos de capitalismo y de marketing americano, se acabaría convirtiendo en la fiesta que todos conocemos hoy en día gracias a las series y a las películas estadounidenses.

Como buenos emigrantes "modelo" deseosos de integrarnos en la cultura norteamericana, estuvimos investigando acerca de las posibilidades que teníamos para disfrutar de un divertido Halloween en familia y la verdad es que nos sorprendió ver la cantidad de eventos que se planifican no solo el mismo día 31, sino durante todo el mes de octubre en general. De hecho y para que os hagáis una idea, en nuestro vecindario empezaron a aparecer los primeros adornos "halloweenenses" a finales del mes septiembre. ¡Está claro que lo viven! 😲


Zombie parking only
Violators will be eaten :)

Dada la edad de Mini Lola, algunos planes que parecían bastante chulos para hacer en familia los hemos aparcado hasta el año que viene. Entre ellos hemos descubierto que aquí es muy típico realizar excursiones a pequeñas granjas que tengan un huerto de calabazas para poder escoger una (o varias) y decorarla o esculpirla a tu gusto o lo que aquí llaman "scarecrow scavenger hunt", un juego muy característico de esta fiesta. El juego consiste en formar dos equipos y proporcionarles una lista de objetos que deben encontrar para crear un espantapájaros (ej. un sombrero, unos pantalones viejos, una regadera...). Los objetos pueden esconderse en el jardín de la casa en la que se realiza el juego o bien puede ser que los jugadores tengan que ir "mendigándolos" por el vecindario o la urbanización de que se trate. Obviamente, el equipo que consiga construir su espantapájaros en primer lugar es el ganador y podrá obtener su recompensa (imagino que en forma de "treats").

En cualquier caso, a nuestro Halloween "baby friendly" no le faltó detalle y la verdad es que a lo tonto estuvimos celebrándolo tres días entre el fin de semana anterior y el mismo día 31. Asistimos a un festival callejero en Filadelfia, decoramos nuestra casa, preparamos dulces para los niños del barrio y por supuesto nos disfrazamos!!! 🙊


Lolita y mamá de "cookie monsters" 

Nuestra peque echándose unos bailes con su 
nueva amiga disfrazada de oveja

Nuestros "treats" listos para recibir a los niños


Uno de los planes más chulos que hicimos fue asistir a la exhibición "The Glow", un recorrido nocturno en el que se pueden ver diferentes decorados realizados con calabazas esculpidas, luces de colores y otros materiales. La experiencia nos gustó aunque las entradas resultan algo caras para lo que realmente era (menos mal que los niños menores de tres años no pagaban). Las fotos no le hacen justicia  pero para que os hagáis una idea de lo que pudimos ver os dejo algunas imágenes...

Decenas de "Jack O Lanterns" con diferentes rostros

Un "bajo el mar" fantasmagórico

"I told you I was sick"

Por cierto, ¿sabéis de dónde viene la costumbre de tallar y esculpir calabazas para convertirlas en linternas?

Pues también viene de Irlanda y de uno de sus cuentos más populares, "Stingy Jack" (Jack el tacaño). Son muchas las versiones de esta historia pero encontré esta interpretación animada en youtube que pondré a Mini Lola en nuestro próximo Halloween 😊😊😊




Traducción en español (libre y con añadidos): Érase una vez un hombre conocido como "Jack el tacaño" que era muy avaro y disfrutaba engañando a la gente y causándoles daño. En una ocasión, Jack invitó al diablo a cenar con él, pero como Jack era muy tacaño y no quería pagar la cuenta, hizo uso de su astucia y convenció al diablo para que, a cambio de su alma, éste se convirtiera en una moneda con la que pagar el almuerzo. El diablo accedió a su petición y se convirtió en una moneda que Jack guardó en su bolsillo junto a una cruz de plata que impedía al diablo volver a su forma anterior. No obstante y tras negociar con él, Jack decidió liberar al diablo a cambio de que éste no le molestase durante el plazo de un año.
Cuando el diablo volvió a por el alma de Jack al cabo de un año, Jack volvió a engañarle y consiguió que el demonio subiera a un árbol para alcanzarle una manzana. En ese momento Jack trazó una cruz en el tronco del árbol atrapando al diablo. En esta ocasión y a cambio de liberarle, Jack le hizo prometer que nunca se llevaría su alma.
Cuando Jack murió y dado que había sido una mala persona no pudo entrar en el Cielo, pero se encontró con que tampoco había sitio para él en el Infierno debido al pacto que había celebrado con el diablo. Jack se vio condenado a vagar eternamente por la oscuridad y el demonio, a modo de burla, le lanzó un carbón encendido que Jack recogió y colocó dentro de un nabo vacio para iluminar su camino, evitando así que la llama pudiera apagarse con el viento. Con la llegada de los inmigrantes irlandeses a América y dado que las calabazas eran más abundantes que los nabos, este nabo se acabaría convirtiendo en calabaza y Jack sería conocido como "Jack O´Lantern" (Jack, el de la linterna)

Y aquí acaba esta publicación sobre nuestro primer Halloween en Estados Unidos. Espero que os haya gustado y que os haya resultado interesante. Ahora toca coger fuerzas para el "Thanksgiving Day" y a practicar en la cocina para que el pavo no salga volando cuando detecte mis pobres habilidades culinarias 😛

Hasta pronto queridos lectores!