miércoles, 27 de septiembre de 2017

La isla interminable

Hola mundo!

Estos días están siendo una auténtica locura y me resulta complicado encontrar algo de tiempo para actualizar el blog y cumplir con lo prometido. El martes de la semana pasada por fin llegaron los muebles y nos ha tocado ordenar y colocar todo en su sitio mientras mini Lola se esforzaba por echar a andar y explorar nuevas zonas de peligro en un intento por amenizar nuestra ardua tarea. No se puede decir que no sea una chica detallista 😛

El fin de semana del 8 al 10 de septiembre hicimos algo de turismo por Princeton y Long Beach Island. Princeton y el museo de arte de su universidad merecen una entrada aparte, así que no voy a contaros mucho más por ahora. Me lo reservo para una futura publicación más completa 😊

Hoy quería hablaros de nuestra excursión a Long Beach Island, una isla del estado de New Jersey más larga que un día sin pan y que cariñosamente bautizamos como "la isla interminable".


LBI, una isla con forma de churro de piscina
más estrecha que la ropa de la Kardashian


FUENTE: By L'Aquatique (Own work) [CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0) or GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html)], via Wikimedia Commons


La verdad es que con tanto lío no tuvimos tiempo de preparar la excursión en profundidad así que decidimos improvisar un poco la visita tirando de las recomendaciones que íbamos leyendo en tripadvisor. Tras cruzar el único puente que une la isla con el continente, aparcamos nuestro coche al lado del Fantasy Island Amusement Park, un pequeño parque de atracciones situado en la zona sur de Long Beach Island. Nuestra idea era dar una vuelta por el parque y por la playa de Haven y después dirigirnos al norte de la isla, donde se encuentra el parque estatal del faro de Barnegat.

Sin embargo, nuestro plan genial se torció un poco al descubrir que el parque de atracciones se encontraba cerrado a cal y canto. La verdad es que aquí se toman muy en serio lo de que el labor day se terminan las vacaciones de verano y ya puede hacer un calor de infarto que muchas tiendas y establecimientos echan la llave hasta que llegue la nueva temporada, sobretodo en lugares como Long Beach Island, considerada puramente como una colonia vacacional.


Nota de cultura general: El "labor day" es el equivalente a nuestro día del trabajo y en Estados Unidos se celebra el primer lunes de septiembre a diferencia de lo que sucede en otros países como España que lo celebra el 1 de mayo. 
Paradójicamente lo que se conmemora el primero de mayo es el comienzo de una huelga impulsada por un grupo de obreros estadounidenses en 1886 en la que se reivindicaba el respeto a la jornada laboral de 8 horas. 
Precisamente por este motivo y ante el temor de que esta fecha estuviera demasiado vinculada a los movimientos de la izquierda "radical" y trajera consigo caos y desórdenes públicos, en 1887 el presidente Cleveland decidió fijar como "labor day" el primer lunes de septiembre y así se mantuvo hasta nuestros días.

Lo único que encontramos abierto junto al parque de atracciones fantasma fue un pequeño casino de aspecto familiar. Decidimos entrar a husmear un poco y en su interior, además de varios niños viciados con las maquinitas, nos encontramos a más de un adulto lanzando y recogiendo monedas con el rostro y los ojos característicos de un test positivo en alcoholemia (los abogados ya me entendéis). En ese momento, me vinieron a la mente todos los programas de televisión sobre gente rara que vive en los Estados Unidos y, ansiosa, comencé a empujar a Abel hacia la salida al tiempo que le susurraba "vámonos de aquí, vámonos de aquí" mientras varias familias se apartaban recelosas a nuestro paso. Si un productor de esos programas hubiera presenciado la escena en ese momento seguro que me habría fichado para hacer el papel de "la loca del vecindario" 😝😝😝

Una vez "a salvo" y visto el éxito del plan del parque de atracciones, decidimos consolarnos comiendo una pizza con patatas fritas en un local de los alrededores antes de dirigirnos a la playa de Haven, una playa de arena blanca abierta al atlántico que la verdad es que nos gusto mucho.

Como todo en este país, para acceder a la playa normalmente hay que pagar (unos 5 dólares al día salvo que te saques un abono semanal o de temporada), pero en esta ocasión nosotros nos libramos por encontrarnos fuera de la época estival (el haber pasado el "labor day" también tiene sus ventajas jeje). Como os decía, la playa es muy bonita y tranquila pero lo cierto es que echamos en falta un paseo marítimo o una pasarela de madera que nos ayudara a recorrerla con facilidad. Como podéis imaginar caminar sobre la arena con un bebé de más de diez kilos no es nada sencillo y por momentos sentía que me encontraba haciendo penitencia por los pecados cometidos (fundamentalmente por el de la gula fruto de la sabrosa a la par que grasienta gastronomía norteamericana).


Aprendí la lección. Prometo no comer pizza 
con patatas fritas de acompañamiento nunca más!!!

Por cierto, debéis de saber que en este país muchas veces las vistas al mar no son para todo el mundo y cuando lo son hay un cartel que así lo indica poniendo algo así como "public access to the waterfront" (acceso público a la costa).


La peque y yo posando en un waterfront público y gratuito :)

Después del paseo y conforme al plan trazado nos dirigimos a la zona norte de la isla para conocer el faro de Barnegat y su parque natural. Durante el trayecto pudimos comprobar las extrañas dimensiones de la isla: unos 29 kilómetros de longitud y unos 800 metros de ancho en su zona más amplia (300 metros de ancho en la más estrecha).También nos percatamos de que, pese a tener tres calles mal contadas, la isla estaba totalmente abarrotada de casitas (más bien "casoplones") y que prácticamente no había ni un hueco libre hasta llegar a las inmediaciones del parque estatal. 

He de confesar que todo este camino en linea recta y sin cambio de rumbo me resultó un poco agobiante. No quiero imaginar como puede ser este lugar en pleno verano y repleto de coches 😱😱😱

En el parque estatal, además del faro, se puede visitar un centro de interpretación sobre el mismo que, para variar, nos encontramos cerrado. No obstante, pudimos darnos una vuelta por los alrededores, sacar algunas fotos de recuerdo y disfrutar de un pequeño paseo en familia (¡que tampoco está nada mal!😊) 




El faro de Barnegat es de acceso libre fuera de la temporada de verano y para subir a disfrutar del panorama desde las alturas solamente hay que atreverse con sus 217 escalones. Como es lógico no tiene ascensor, así que Mini Lola y yo optamos por quedarnos abajo merendando mientras Abel subía y sacaba algunas fotos desde arriba. 






Antes de marcharnos de la isla una placa situada en el aparcamiento del parque llamó nuestra atención. En ella se hacía referencia a la masacre de Long Beach Island ocurrida en 1782 en plena guerra de la independencia americana y que bien podría merecer un par de escenas en un capítulo de "Juego de Tronos". Tras investigar un poco sobre el tema parece ser que los hechos fueron los siguientes...

Cuentan los libros de historia que en el año 1782 el capitán Steelman y su tripulación se encontraban navegando cerca de la costa de Long Beach Island cuando de repente encontraron un buque inglés abandonado y encallado en la playa. En su interior, Steelman y sus hombres encontraron un valioso cargamento de té y decidieron descargarlo y apoderarse de él. Con este fin, el capitán envió a algunos de sus marineros al continente para conseguir ayuda sin percatarse de que entre los emisarios se encontraba un "tory" o "lealista" (es decir, un colono norteamericano que permanecía leal a la corona británica).
 Steelman y sus hombres trabajaron sin descanso para hacerse con el botín. Tan dura fue su tarea que al llegar la noche todavía no habían acabado de descargar toda la mercancía así que muchos (entre ellos Steelman) decidieron quedarse a dormir en la playa ignorando que su compañero "tory" les había traicionado y había comunicado su situación al temido John Bacon, lider de un grupo lealista conocido por su brutalidad criminal. Al amanecer, cuando Steelman y sus hombres aún no se habían despertado, Bacon y su grupo les atacaron y les fueron cortando las gargantas uno por uno sin darles la oportunidad de defenderse de la agresión. 
La masacre de Long Beach Island fue considerada como especialmente cruel no solo por la cobardía demostrada por los atacantes sino también por el hecho de que si bien en el año 1782 la guerra de la independencia americana aún no había concluido oficialmente, las hostilidades entre ambas partes contendientes habían efectivamente finalizado tras la derrota británica en la batalla de Yorktown (octubre de 1781) en espera de las negociaciones necesarias para alcanzar la paz.

Como veis, aquí no estamos perdiendo el tiempo. No paramos ni un segundo y no dejamos de visitar cosas interesantes pero también tenemos momentos de "relax" con los amigos. De hecho, ese mismo fin de semana recibimos la visita de Eunice y Xevi, quienes no solo nos proporcionaron unos cuantos trucos para disfrutar plenamente de esta experiencia (¡lo de "Casa Galicia" está pendiente!) sino que incluso nos regalaron un "kit americano de supervivencia" en el que incluyeron multitud de artículos imprescindibles para todo norteamericano que se precie.

¿Nuestro favorito? Una bolsa de lo que parecían "gominolas" y que en realidad es carne de ternera deshidratada, cortada en tiras y marinada con salsa (una guarrería, vaya!) A ver quien es el bonito que le hinca el diente...


Eunice y Xevi "escondidos" tras el kit 
americano de supervivencia 😛


Fran y Belén, esperamos vuestra visita para 
abrir esta bolsa de delicatessen. Después de 
los escorpiones chinos seguro que esto es un
verdadero manjar para el paladar 😂😂😂


Y esto es todo por hoy queridos amigos. Próxima parada...



¡¡¡Los Finger Lakes y las cataratas del Niágara!!! 


Hasta pronto!

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Un cumpleaños diferente

Hola mundo!!!

Ya ha pasado poco más de una semana desde nuestra llegada a los Estados Unidos y la verdad es que han sido unos días muy intensos y de plena actividad. Además de realizar algunos pequeños recados, hemos tenido nuestra primera toma de contacto con la ciudad de Filadelfia aprovechando que el lunes era festivo aquí y que Abel no tenía que ir a trabajar. 

Ya os iré contando poco a poco lo que hemos ido descubriendo por estas tierras, a ver si con suerte os entran ganas de pillar un avión y venir a visitarnos 😀;  pero hoy quería hablaros el día más importante de esta semana, que para nosotros ha sido (como no podía ser de otra manera) la celebración del primer cumpleaños de nuestra niña dragón 🎉🎉🎉 yeiiii yeiiii yeiii

Los que me conocéis ya sabéis que no necesito mucha excusa para montar una fiestecilla (temática a poder ser jeje) y está claro que, en este aspecto, Estados Unidos es un país hecho a mi medida 😉


Decoraciones "miricuquis"🙊


La verdad es que antes de mudarnos ya había estado investigando al respecto y descubrí que desde hace unos años  a una mente iluminada similar a la mía (jaja) se le ocurrió crear una especie de rito cumpleañero conocido como "smash the cake" (literalmente: "aplastar la tarta") para celebrar el primer año de su bebé. La idea es muy simple pero la verdad es que tuvo un gran éxito y se extendió como la pólvora, hasta el punto de que aquí eres un "loser" como progenitor si no sabes de qué se trata.

Normalmente y salvo que seas un virtuoso/virtuosa de la repostería se compra una tarta o pastel bonito (preferentemente de tamaño "bebé"), se decora un poco la casa y se coloca al homenajeado  u homenajeada frente al dulce manjar mientras los padres, cámara en mano, buscan captar cada una de sus reacciones ante su primer encuentro con el azúcar y, en nuestro caso, además también con el chocolate ñam ñam 😋😋😋


La pobre tarta desconocía su cruel destino


Los que tenéis hijos ya sabéis que los bebés tienen prohibidísimo probar el azúcar hasta cumplir al menos un año de edad, por lo que creo que la "smash cake" puede considerarse como una especie de rito de iniciación al mundo del azúcar. Eso sí, se entiende que tampoco vamos a subirnos a la parra y a empezar a darle donuts  o bollycaos por el solo hecho de que el nene haya llegado sano y fuertote a los 12 meses. Una alimentación equilibrada es fundamental para cualquier persona (no solo para los bebés), pero un día es un día y ¿qué mejor fecha que un cumpleaños para cometer ciertos "deslices"?

Si habéis llegado a leerme hasta aquí supongo que os preguntaréis cómo reaccionó la pequeña Lola ante la situación. En internet había visto imágenes de todo tipo: bebés zampándose la tarta a bocados, bebés asustados y llorosos, bebés con una mascarilla de nata y chocolate por todo su rostro, bebés indiferentes ... Y la verdad es que Lolita no defraudó. Es hija de su padre y su ADN ingenieril le decía que si era una "smash cake" lo que había que hacer era amasarla y aplastarla directamente y eso es lo que hizo. Eso sí, no probó bocado. Se dejó guiar por la intuición y no dejó ni los restos.

Bueno sí, los dejó esparcidos por todo el salón 😛


Una auténtica carnicería!!!


Si por lo que fuera (= estáis tan mal de la cabeza como yo), os ha gustado la idea y queréis llevarla a cabo os recomiendo que tengáis una toalla vieja a mano y que coloquéis vuestro "escenario"sobre un suelo fácil de limpiar porque los resultados de la sesión fotográfica pueden ser devastadores 😁 Y si no queréis exponer a vuestro bebé al azúcar tan pronto siempre podéis hacer una tarta casera con dátiles que le darán ese toque dulce que todos buscamos en una tarta cumpleañera. Hay miles de recetas en internet que se pueden consultar. Nosotros con tanto ajetreo preferimos ir a lo fácil y no complicarnos mucho pero si tenéis tiempo seguro que es más gratificante crear la tarta vosotros mismos.

En resumen, fue un día muy feliz en el que disfrutamos mucho de nuestra pequeña pero echamos mucho de menos a la familia y amigos cercanos con los que nos habría encantado compartir este momento tan especial para nosotros. Que sepáis que os tuvimos muy presentes y que nos hizo mucha ilusión que os acordarais de Lolita pese a estar tan lejos de nosotros ¡muchísimas gracias!

Y para despedirme os dejo una foto ilustrativa de lo curiosos que pueden llegar a ser los americanos.

Aquí no encontraréis bayetas normales, fregonas o persianas, pero sí siniestros estropajos sonrientes. Un utensilio sin el que no podíamos vivir jaja


¡Qué tengáis un buen día!