¡¡¡Noticias frescas!!! ¡¡¡Noticias frescas!!!
Tras nuestra llegada a Filadelfia he decidido iniciar este blog que tanto trabajo me cuesta escribir jeje 😀 e intentar mantenerlo más o menos al día.
Espero que ahora que en teoría tendremos "más tiempo"😶, pueda poneros al día de nuestras aventuras en las américas y que os animéis a leernos y escribirnos de vez en cuando, aunque solo sea con la excusa de que vivimos en otro huso horario y de que no tenéis otra forma más rápida y eficaz para saber de nosotros y de nuestra vida en el nuevo mundo.
Resumiendo lo acontecido hasta este momento...
Después de un verano bastante ajetreado, el martes la peque y yo volamos a Filadelfia desde Madrid con American Airlines. Aunque no era la primera vez que viajábamos solas en avión, si era el trayecto más largo que habíamos hecho hasta la fecha y la verdad es que estaba un poco preocupada por como se iba a desarrollar el viaje.
Con mucha antelación nos plantamos en la terminal 4 del aeropuerto de Barajas y después de facturar la maleta y de que el chico del mostrador me hiciera un pequeño interrogatorio sobre nuestra vida y milagros (no se si será cosa del señor Trump), nos dispusimos a pasar el control de seguridad del aeropuerto a través de la fila especial para "pasajeros con niños", lo que viene siendo una pequeña fiesta aeroportuaria.
Como si de una madre pulpo se tratara, no se como logré plegar la silla de tijera de porquería que compramos para los vuelos (timo total!, abstenerse de comprar sillas de la marca "asalvo"...) al tiempo que sacaba y colocaba sobre las bandejas el portátil, el teléfono móvil, la tablet, la leche en polvo, el biberón de agua, los potitos etc etc etc y evitaba que una niña de tres años que andaba suelta por ahí le metiera el dedo en el ojo a mi hija mientras su madre, con absoluta desgana, se dirigía a ella a lo lejos diciéndole "cariño, deja al bebé tranquilo"... Muy efectivo si, si 😒...
Tras sortear a la niña salvaje y cuando ya creía tener la situación bajo control (todo colocado y bebé en brazos) me tocó descalzarme y dejar a la niña en brazos del chico encargado del escáner del equipaje (desde aquí, si me lees algún día, te doy infinitas gracias!!!) hasta que por fin conseguimos atravesar el arco maldito y recomponernos de nuevo.
En ese momento suspiré aliviada creyendo, ingenuamente, que ya había superado el principal obstáculo de la mañana. Nada más lejos de la realidad... La palpitante pantalla del aeropuerto me indicaba que nuestra puerta de embarque se encontraba en la zona R o, lo que es lo mismo, que nos tocaba hacer un peregrinaje tipo "camino de Santiago" para poder tomar nuestro avión. Y, justo entonces, Lolita me hizo saber que pasaba del carrito y que no pensaba dejarse transportar en otro medio que no fueran los brazos de mamá. Enternecedor, no creéis? 🙉
Total, que tras intercambiar al bebé por el equipaje de mano en la sillita, colocarme a la niña en la cadera cual gitana y con la ayuda de algún que otro buen samaritano conseguimos coger el tren y desplazarnos hasta la zona de nuestra puerta de embarque donde por fin tuvimos un pequeño instante de relax y pudimos tomar un buen desayuno antes de subir al avión que nos conduciría hasta papá.
Decidida a entrar en el país y por si fuera necesario
pelotear un poco al señor Trump, mi pequeña
iba perfectamente ataviada para la ocasión 😛
El momento desayuno pasó volando y antes de que nos diéramos cuenta ya nos estaban llamando para embarcar. Una pareja de españoles se acercó y me ayudó con el equipaje. Me dijeron que tenían tres hijos y que sabían lo que era viajar con niños. La verdad es que es genial estos momentos de "solidaridad" entre iguales (bueno, con tres hijos ellos ya juegan en otra división jeje) pero el caso es que sienta fenomenal saberse comprendida y no sentirse una apestada. La mayor parte de la gente es simpática y amable con los niños, pero lo cierto es que en nuestro último vuelo tuve una mala experiencia con una chica que incluso antes de que el avión despegara empezó a quejarse de malos modos porque le había tocado a nuestro lado. Tal fue su lucha y su tono de voz agudo y gritón que en poco tiempo consiguió que la sentaran atrás. Y eso que en esa ocasión la pobre Lola no había ni abierto la boca...
Una vez colocadas en nuestros asientos tocó echarle paciencia. Supongo que en estos casos es mejor pensar en positivo para no desesperar y echarle imaginación. El viaje se nos hizo largo...muy muy largo... 8 horas de vuelo son muchas para un adulto así que imaginad para un bebé.
No obstante, he de decir que mi hija me sorprendió para bien ya que aguantó como una campeona sin llorar apenas. Entre siestas, comidas, paseos al cambiador y juegos improvisados el tiempo fue pasando (lentamente, eso sí) hasta que finalmente el capitán anunció que estábamos a punto de aterrizar. En todo el trayecto, lo único que había mirado en la pantalla era el GPS para ver cuanto tiempo nos quedaba y por donde íbamos jeje A todo esto, me llamó la atención que estuvieran señalizados en el mapa los naufragios (ej. el Titanic) y los montes submarinos...no se con qué finalidad, espero que no para aterrizar sobre ellos en caso de emergencia 😱
Cuando por fin aterrizamos me sentí emocionada por el reencuentro con Abel (nunca habíamos estado tanto tiempo separados) y por conocer nuestro nuevo hogar. La primera impresión no fue muy favorable ya que el cielo estaba cubierto de nubes y llovía mucho. Pareciera que nos hubiéramos traído el clima gallego con nosotras 😕
No obstante, lo teníamos muy claro: nada ni nadie iba a empañar esa emoción de estar los tres juntos otra vez, ni siquiera cuando al llegar nos quitaron los pasaportes y nos metieron en un cuarto aparte con una chica mejicana que también viajaba en nuestro vuelo para una "secondary inspection". En la habitación había otras personas de las cuales desconocíamos el tiempo que podían llevar ahí dentro. Quise avisar a Abel para que no se preocupara demasiado y justo cuando empecé a escribirle un mensaje de whatsapp, una agente con malas pulgas nos regañó diciéndonos que estaba prohibido hacer uso de nuestros teléfonos móviles 😠 grrr
La verdad es que aún me preguntó por qué nos pararon y supongo que fue para comprobar los datos de nuestro pasaporte. La chica mejicana me comentó que estudiaba en Israel y que a ella la paraban siempre porque solía llevar comida en la maleta (en este caso, me dijo que llevaba dátiles). En cualquier caso me dijo que lo mejor era ser colaborador y cruzar los dedos para que nos soltaran pronto.
La verdad es que no me hizo mucha gracia que me pararan yendo con un bebé. Sobretodo porque no nos dieron explicaciones en ningún momento del motivo por el cual nos retenían allí. En cualquier caso, decidí seguir el sabio consejo de mi compañera de viaje, poner mi mejor sonrisa y tomármelo con filosofía mientras, al otro lado de las aduanas, Abel nos esperaba algo mosqueado y preguntándose por qué demonios tardábamos tanto en salir.
Finalmente y en tan solo unos minutos (¡gracias a Dios!) una mujer dijo mi nombre en voz alta y, con sonrisa inesperada y tono amable, nos devolvió los pasaportes y con ellos nuestra libertad. En ese momento me sentí solidaria con los que se encontraban en aquel cuarto y se me escapó un "good luck" al salir, aunque lo dije bajito por si acaso nos volvían a parar por ser demasiado amables con el resto de "interceptados".
Cuando llegamos al vestíbulo casi no podíamos creerlo. Ahí estaba papá esperándonos y un montón de gente observando nuestro encuentro como en las películas americanas. Una mujer ponía ojos de ternura y hacía gestos de emoción al ver como Abel sostenía a nuestra hija en brazos y, justo en ese momento, otro "simpático" agente nos recriminó que interrumpiéramos la salida obligándonos a desplazarnos unos pasos más allá.
Seguía lloviendo y de camino a casa pillamos un atasco formidable pero ya daba igual. Estábamos juntos y felices. Una nueva etapa comienza en nuestra vida, una etapa que sin duda será trepidante y llena de aventuras inolvidables. Estamos dispuestos a disfrutar de estos años al máximo y hacer que nuestro sueño de vivir en Estados Unidos se convierta en un maravilloso recuerdo que poder compartir con todos vosotros 😊
Por el momento y en los próximos días vamos a intentar ajustar nuestros horarios, recuperar nuestros muebles (vivimos en una casa con dos colchones, una cocina y una amplia moqueta vacía jaja) e ir adaptándonos a la cultura americana que ya he descubierto que tiene su "intríngulis"
De "jet lag" a las 5 de la madrugada
en nuestra casa sin muebles como si
de una peli de miedo se tratara 😂
Cada mañana hacemos nuestro desayuno con un auténtico
"kit antiplagas" 😛 De izquierda a derecha: azúcar,
café y leche. Un formato de venta con poco
futuro en Europa 😛
Y esto es todo por hoy. Hasta pronto amiguitos!!!Nos vemos en la próxima publicación!!!😗😗😗




No hay comentarios:
Publicar un comentario